Mi pedazo de cielo.
Estoy solo, solo con mis compas, algo me falta. Estamos
Bobby, Chaco y yo, el desconcierto entra en mi cabeza.
-¿Dónde estoy?- Les pregunto a los que me rodean.
-Aquí, en un taller de escritura o algo así… creo que es
obvio- Responde Chaco.
Sé que algo me falta, pero que puede ser, desayune antes de
venir, tome agua, fui al baño, pero sigue faltando algo, algo aún más profundo,
que viene desde dentro del corazón. Mi pedazo de cielo…
-Bobby, ¿dónde está mi pedazo de cielo?-
-¿Cómo que tu pedazo de cielo?- Bobby no sabe de qué estoy
hablando.
-Mi pedazo de cielo, ¿sabes dónde está?-
-no lo sé, tal vez arriba de ti- responde Bobby de manera
sarcástica.
Pero yo no hablo de un lugar geográfico, yo busco otra
respuesta, busco a mi pedazo de cielo, que ya lo encontré pero no sé dónde está.
-Bobby, mi pedazo de cielo, por lo que me levanto cada
mañana y me da la fuerza para seguir-
-mmmmmm perdida- Bobby empieza a entender
-¿en dónde?-
-En otro taller, no lo sé- Termina diciendo Bobby y se
coloca de nuevo los audífonos.
Regreso a mi mundo, a seguir trabajando, sin poder dejar de
pensar en mi pedazo de cielo que ya encontré pero está perdido, no está conmigo
físicamente pero siempre está en mi corazón.
Por: Javier Aguayo
chido
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