Era 1705, un español peninsular se encontraba en su castillo en la Nueva España. José Martínez era su nombre y era muy cruel con todo aquel que él consideraba como inferior, era especialmente perverso con los indígenas americanos.
José tenía a su disposición a varios indígenas pero con uno llamado Tonatiuh era demasiado rudo y debido a que Tonatiuh era muy querido en la sociedad novohispana, José le tenía mucha envidia.
Un día, José le había encargado a Tonatiuh una tarea muy difícil que él no pudo realizar y como castigo a esto José lo azotó repetidas veces hasta que el pobre indígena cayó muerto. José no se interesó mucho por haberlo asesinado y lo llevó a una barranca cercana para esconder el cuerpo.
En la mañana siguiente todos preguntaban por Tonatiuh y José les dijo que una serpiente lo había mordido mientras estaba recogiendo frutos en la barranca. Todos lloraron su muerte.
En la noche de ese mismo día, José se despertó de su sueño ya que escuchaba ruidos raros y bajó al lugar donde azotó a Tonatiuh porque de ahí venían todos los ruidos. José empezó a reír como loco al recordar cómo hizo sufrir al indígena y de pronto, sintió unas feroces ganas de volver a torturar a otro indígena hasta matarlo.
José murió 11 años después de la muerte de Tonatiuh y 27 indígenas más murieron desde la muerte no esperada del indígena. Se dice que se escuchan los llantos de los indígenas en las paredes del castillo.
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