martes, 23 de febrero de 2016

Roberto Ramirez


Una noche

Ya es tarde. La noche se levanta y la luna nos saluda. El aire fresco me golpea la cara mientras que estoy a gran velocidad. El sudor gotea por un descanso y mis manos tiemblan por el frio. Un bostezo de aire caliente produce humo y mientras que me abrocho las agujetas descanso un poco. Casi inevitable pensar que lo único que me acompaña es el resplandor de las pantallas a mi alrededor con anuncios de productos baratos. Mucha gente me rodea, parecemos lata de sardinas. Todos los días son iguales, excepto el domingo cuando me es concedido el día libre. Días como este no hay cualquieras. Único. Quiero saber que ahí estará para cuando llegue. Hoy es el último día de mucho, lo se, lo presiento. Se abren las puertas y salgo de la lata de sardinas para nadar juntó con los demás. No puedo percibir si hay algún depredador a mi lado, no hay mucha luz, esa calle quedo atrás.  La oscuridad del arrecife nos abraza cual cobija tapa mi cuerpo al dormir. Llego a salvo, se que nadie me siguió, no puedo esperar más, no puedo dejar de pensar en que sucederá, el único día del año que es solo para mi y estoy seguro de que hoy sábado podré hacer lo que quiera. Meto la llave al cerrojo y lentamente abro la puerta a lo que he estado esperando. Todo es oscuro, ni el más mínimo ruido se alcanza a escuchar. Doy un paso y rechina el suelo para que de la señal de mi llegada. Lentamente cierro la puerta para prender la luz cuando de repente alguien se me adelanta. Escucho un sublime “sorpresa” y se me echan encima mis dos cachorros. Mi amada trae un pastel entre manos y los pequeños no dejan de sonreír. La tarta se ve deliciosa, justo lo que esperaba, les concedo el honor de tener el primer bocado para disfrutar de esta noche.

 Un bocado

Diminuto, con apariencia de semilla
olor, sabor; ducle
azucarado,
lleno de calorias.

Una textura pegajosa por el calor 
pero dura cuando fria.

Rosada con figura ovalada
como pastilla de medicina,
nos pone interactivos,
da vida

proveniente de la rosa,
creada para dar buen sabor de boca,
al tener solo un bocado de ella
procederas a estar loca

Para que cuando toque nuestra lengua,
tengamos un sabor rico,
sabroso,
dulce,
que no empalague,
pero que si nos enjuague con sabor a fresas con chocolate

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario